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[El Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre.] Sábado de la VI Semana de Pascua


 

Sábado  de la VI Semana de Pascua  

 

EVANGELIO

[El Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre.]

Del santo Evangelio según san Juan 16, 23b-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa. Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre".

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jn 16, 23 - 28 Los discípulos podrán descubrir una vez más el poder y el amor de Dios cuando pidan en el nombre de Jesús y reciban lo que necesitan. Entonces, la alegría colmará totalmente su corazón, porque reconocerán que Jesús está vivo actuando en sus vidas: "Pidan y recibirán, para que la alegría de ustedes sea colmada" (v. 24). Pero Jesús quiere despertar mejor la conciencia del amor del Padre diciéndoles que no es necesario que él interceda por ellos ante el Padre. Por el sólo hecho de creer en Cristo y amarlo, los discípulos son especialmente amados por el Padre y el Padre está delicadamente atento a sus súplicas. El solo hecho de presentarle al Padre el nombre de Cristo, su Hijo amado, hace que el Padre no pueda resistirse a nuestras súplicas: "No digo que yo pediré por ustedes, porque el Padre mismo los ama, ya que ustedes me han amado y han creído" (v. 27). Este texto nos muestra la relación de amor que hay entre el Padre y el Hijo, y que cuando nosotros nos dejamos amar por Dios y lo amamos, es como si nos insertáramos en esa mirada amorosa que hay del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. La vida espiritual es entrar en ese movimiento de amor que hay en la Trinidad, donde el Espíritu Santo es el lazo de amor. Ese mismo Espíritu de amor se derrama en nosotros y nos une a la intimidad que hay entre Jesús y el Padre Dios: "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rom 5, 5). Porque el Espíritu Santo es el que recibe del Padre y del Hijo y hace entrar en nosotros esa preciosa vida divina (Jn 16, 14-15). Oración: "Te doy gracias Padre por tu inmenso amor; porque entregaste a tu propio Hijo para darnos la vida. Quiero confiar en la salvación que me trae Jesús, dejarme tomar por su vida, y permitirle que ilumine todo mi ser y toda mi existencia para liberarla de la oscuridad y de la muerte con el poder del Espíritu Santo".

 

“Que el Señor te acompañe en este día y te llene de bendiciones”

El Señor a Resucitado Aleluya Aleluya

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