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Sábado  de la IV Semana de Pascua  

 

EVANGELIO

[El que me sirve será honrado por mi Padre]

Del santo Evangelio según San Juan 12, 24-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna. El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre".

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jn 15, 18-21 Después de hablar de su amor y de su amistad, Jesús quiere decir toda la verdad a sus discípulos. Él no les promete una vida paradisíaca, sin dificultades, sin angustias, sin persecuciones; no promete éxitos, aplausos, reconocimientos sociales. La vida que él propone no se puede hacer coincidir con los ideales mundanos marcados por la vanidad, la apariencia, la fama. Jesús muestra con claridad que su ideal de amor debe estar ligado a la humildad, la sencillez, la ausencia de pretensiones mundanas. Por eso sus discípulos deben estar dispuestos más bien a la incomprensión, al desprecio, al rechazo; no pueden pretender que el mundo los consulte o les ofrezca poder y gloria, porque la presencia de Dios en sus vidas es el mejor premio, la mejor seguridad, la única fuerza que necesitan. El mundo no los va a aplaudir por su fe y por sus convicciones, porque la fe y las convicciones de un cristiano auténtico son un desafío a su comodidad, a su egoísmo, a su estrecho horizonte. Y las dificultades de los discípulos ante el mundo, el rechazo, la persecución, el desprecio, son un reflejo de la pasión del maestro, son una participación en la suerte de Jesús que el discípulo no puede evitar ni rechazar: "El siervo no es más que su señor; si a mí me han perseguido los perseguirán a ustedes" (15, 20). Por lo tanto no se puede renunciar a las burlas, los desprecios, los rechazos del mundo. Y entonces el ideal del cristiano no puede ser adaptarse a los demás de tal manera que a ellos no les moleste lo que Jesús nos pide. El evangelio es una buena noticia, pero también es una espina, es un llamado a la conversión, y ese llamado no siempre es recibido con apertura y gratitud. Oración: "Señor, que elegiste la vida de los pobres, que no tienen un lugar en la sociedad, que son excluidos y olvidados, despreciados y abandonados. Ayúdame a aceptar que no me aplaudan por creer en ti, y concédeme que no me avergüence de tu amistad ante el desprecio del mundo".

 

“Que el Señor te acompañe en este día y te llene de bendiciones”

El Señor a Resucitado Aleluya Aleluya

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