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[Los amó hasta el extremo.] Jueves “Semana Santa 2022”


 

Jueves  “Semana Santa 2022”

 

EVANGELIO

[Los amó hasta el extremo.]

 Del santo Evangelio según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús, consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido. Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: “Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?” Jesús le replicó: “Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Entonces le dijo Simón Pedro: “En ese caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos”. Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: ‘No todos están limpios’. Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jn 13, 1-15 Este capítulo 13 del cuarto evangelio, que comienza a narrar la pasión, se abre con una maravillosa declaración de amor: "habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin". Y esta declaración de amor colorea con el reflejo de ese amor todo lo que se narra a continuación: la última cena, la sagrada despedida del Señor, pero destacando el episodio del lavatorio de los pies. El evangelio da una especial importancia a este hecho como expresión simbólica del amor del Señor. A Pedro le cuesta dejarse lavar los pies, dejarse amar por un Mesías humillado. El lo quería glorioso, soberano y poderoso, no quería ser discípulo de un hombre humillado y rebajado. Y este mesianismo mundano lo llevó a negar a Cristo. El lavado de pies simboliza algo muy hondo que Pedro no llega a descubrir: que Dios hecho hombre quiere abajarse humildemente, anonadarse al servicio del hombre, ponerse a los pies de su criatura para lavarla. Y es lo que cumplió plenamente cuando estuvo clavado en la cruz: "la sangre de Jesús nos purifica" (1 Jn 1,7). Pero a partir del v. 12 Jesús invita a sus discípulos a lavarse los pies unos a otros, a no ser líderes celosos de su poder y su gloria, sino humildes servidores, y en el v. 17 indicará que este servicio humilde es fuente de la verdadera felicidad. Los sinópticos narran en esta cena la institución de la Eucaristía,' donde Jesús da otro signo de su anonadamiento al hacerse presente en las apariencias simples del pan. El amor de Jesús hasta el fin se manifiesta también en el don de la Eucaristía. Así lo reconocía el Cura Brochero: "No importa todo esto, porque justamente entonces es cuando su amor se acrece, se vigoriza, se agiganta, se rebalsa por todas partes y se revienta, si puedo expresarme así, y hace entonces un milagro de amor que puso en admiración y espanto a los mismos ángeles. Y ese milagro fue instituir el sacramento de la Eucaristía. Porque la Eucaristía es un milagro de amor, es una maravilla de amor...". Oración: "Recuérdame, Señor, el ejemplo de tu grandeza puesta de rodillas, y de tu simple presencia en la Eucaristía, para yo también me convierta en un servidor humilde que no esté pendiente de puestos y reconocimientos mundanos".

 

“Que el Señor te acompañe en este día y te llene de bendiciones”

Cuaresma tiempo de conversión

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