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"Jesús les ordenaba que no lo pusieran de manifiesto" Jueves Semana II del Tiempo Ordinario Ciclo C


 

Jueves  Semana II del Tiempo Ordinario

EVANGELIO

Jesús les ordenaba que no lo pusieran de manifiesto

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 7-12

Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara. Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Después de mostrarnos la ceguera y la obstinación de los fariseos, el evangelio nos muestra un pueblo que se deja seducir por la irresistible atracción de Jesús. Los pobres no tenían motivos para envidiar a Jesús o tenerle miedo. Sólo sabían que lo necesitaban, y se le echaban encima llenos de confianza. Este texto muestra que no eran los miembros del pueblo sencillo, sino las autoridades celosas de su poder y de sus costumbres, los que buscaban la muerte de Cristo y rechazaban su misión. Eran fanáticos religiosos que en realidad usaban la religión para sus fines, como un instrumento de dominio social, y no querían abrir el corazón a la novedad de Dios. Este texto, rebosante de fervor popular y de confianza en Jesús, puede leerse junto con Juan 7, 44-49. Allí vemos que las autoridades religiosas mandan a sus guardias para que tomen preso a Jesús. Pero los guardias no lo toman preso y en cambio vuelven fascinados, y cuentan que la gente está maravillada con Jesús. Las autoridades responden entonces que esa multitud ignorante es la que cree en Jesús, pero que ninguna de las autoridades religiosas ha creído en él. Si bien en la Pasión estas autoridades utilizaron a un grupo de gente para pedir la muerte de Jesús, el pueblo indefenso no acompañaba esta decisión, y sentía que perdía una vez más, a alguien podía devolverle la esperanza. Oración: "Dios mío, dame un corazón sencillo, abierto a tus planes siempre nuevos y muchas veces desconcertantes. No quiero aferrar- me a mis planes, a mis costumbres, a mis decisiones, sino que Tú me ilumines y me guíes por tu camino con las manos abiertas a los hermanos. Libérame de encerrarme en mis esquemas, Espíritu Santo".

“Que el Señor te acompañe en este día y te llene de bendiciones”

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